Yo llegué a los buenos hábitos gracias a mis hijos, y me di cuenta de que la mejor herencia que podía dejarles era enseñarles a comer sano, rico y variado desde el principio (porque luego es mucho más difícil). Además, es la manera óptima de hacer un cambio de hábitos: aprovechar el tren de nuestros retoños para subirnos a él.
La atención a familias va desde mujeres embarazadas que ya quieran empezar a cuidarse pensando en su criatura a familias completas que quieran aprender a comer todos juntos. Y, como la casuística es muy variada, resulta mucho más difícil fijar un precio único, así que lo mejor es que me contactéis, me contéis vuestro caso y, en función de él, os paso presupuesto.