Pues, como en el post sobre el ayuno, te diré que hay un poquito de una cosa y un poquito de la otra. Es verdad que actualmente hay una especie de ola y que, muy probablemente, haya demasiada gente suplementándose por encima de sus necesidades (en cantidad y en calidad). Pero también es cierto que, hoy en día, los alimentos ya no son lo que eran porque, como estamos tratando el mundo regulín, la tierra y el agua están o contaminadas o faltas de muchos minerales y eso hace que las frutas y las verduras que crecen y se riegan con ellas, o los animales que se beben y se comen esas frutas y verduras, pues ya no tengan tantos nutrientes como tenían antes. Y, claro, eso implica que nosotros tampoco. De ahí que la suplementación cobre sentido. Pero, ¿toda la suplementación? ¿cualquier suplementación? Evidentemente, no. Vamos con los matices.  

Lo primero que debes tener claro, y que los habrás oído mil veces, es que uno no debe suplementarse a ojo, en función de cómo le hayan ido las cosas a su vecino o a su compañera de trabajo. Primero porque, aunque los suplementos suelen ser seguros y no son medicamentos que necesiten una receta, muchos tienen efectos y contraindicaciones suficientemente evidentes, como para que te los tomes sin el pertinente asesoramiento. Así que, antes de ponerte a la tarea, infórmate. Puedes consultar con un médico, con un nutricionista, con un farmacéutico o, incluso, ponerte tú solo a leer o escuchar podcast sobre el tema, siempre y cuando al otro lado haya profesionales serios, rigurosos, con base científica y, fundamental: que estén actualizados.

a plate with food on it

No todas las personas son iguales…

Parece una obviedad, pero, en el caso de los suplementos, es básico tener esto en cuenta. Porque no va a tener las mismas necesidades una persona que hace ejercicio con frecuencia, que una que no lo hace, o una mujer embarazada que una en plena menopausia, ni una que se alimenta de manera saludable, que una que abusa de los procesados… Cada uno tenemos unas características y es fundamental tenerlas en cuenta porque, en función de ellas, necesitaremos suplementarnos o no, o hacerlo con unos suplementos o con otros.

Y no todos los suplementos son iguales.

Para empezar, porque cada uno aporta cosas diferentes, por supuesto. Pero, incluso, los que en teoría aportan la misma cosa, tampoco son iguales. Y ahí es donde entre la burbuja que mencionaba en el título. Como ahora están de moda los suplementos, aunque tenga su sentido tomarlos, hay muchas empresas que han visto la oportunidad y ahora llegas a la farmacia, al herbolario o, incluso, al súper, y tiene las estanterías repletas de botecitos y sobres que, en teoría, ofrecen lo mismo y entre los que es imposible elegir. En un post sería imposible darte todas las claves para distinguir entre unos y otros, pero sí puedo darte algunas, que me reservo para la siguiente publicación.